DORMIDO

El sueño está dormido y siempre me deja atrás. Mi cabeza empieza a pensar y no puedo respirar.

Hay algo que me oprime, me aplasta y no puedo escapar. ¿Por qué nadie me mira? ¿Por qué todos me olvidan?

Mis palabras no se toman en serio y solo lo harán cuando sea el momento de llorar.

La oscuridad me absorbe, no puedo dejar de recordar...

VOLAR


Era tanta la necesidad de volar que sentía, que no permitiría que nadie le molestaría. «Quiero ser libre» decía, pero nadie en su mirada lo veía. No sabía por dónde empezar, no había nadie que le supiera aconsejar.

No sabía conducir, pero ese día no dudó en repetir lo que su sueño le intentaba decir. Cogió las llaves y arrancó sin pensar. «No hay nadie que me pueda parar».

Con la mirada perdida, los sueños parecían ser más reales que la vida misma. «Necesito volver a empezar, no repetir lo que nunca debió ocurrir».

El coche empezó a tener vida propia, las ruedas se movían como una ola. El control desapareció y el miedo se instaló. «¡No me hace caso!» jamás se hubiera creído que los sueños vienen solo de paso.

Contra un puente se estrelló, no volvió a saber lo que era un sueño. Nadie lo avisó.

«Creo que por fin soy libre». No, querido protagonista, la libertad todavía no la conociste.

PREGUNTANDO


Me sigo preguntando cada día

¿Qué parte tenía él que yo no tenía? y ¿qué reloj paró que yo no pude?

¿Qué página arrancó?; ¿En la que yo no estuve?

¿Qué hizo mejor que yo para estar entre nosotros cuando todo era de dos?

¿Qué canción a fuego te grabó?

¿En qué beso me ganó?

LO HARÁS

 


QUIÉN SOY



EL OTRO LADO

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=Z8PJFOo5RvU&feature=youtu.be

Hola, sé que no es el mejor momento para hablar de mis emociones y de lo que estoy viviendo, pero necesito hacerlo.

Hace bastante tiempo que no hago un pensamiento puro, en el que me dedique a hablar sin metáforas ni rodeos, por eso creo que es el momento de hacer uno nuevo. Este año ha sido desastroso, comenzó con uno de los proyectos más ambiciosos que he creado hasta la fecha, pero que no pude seguir por la pandemia. No sé si afortunada o desgraciadamente, el proyecto va a seguir, pues sigue persiguiéndome lo que quiero manifestar en él, pero no podré continuarlo hasta que no desaparezca este año.

He tenido mucha suerte, ninguno de mis familiares ni amigos han sufrido las consecuencias del virus, pero no ha sido agradable ver lo que he visto en el mundo en el que vivimos. Podría resumirlo todo en la falta de empatía, pues muy poca gente ha estado respetando las normas y casi nadie se ha puesto en la piel de los demás. Esto me lleva a centrarme en mi mundo que, de nuevo, os pido perdón, pero este es el único rincón en el que consigo desahogarme.

Durante la cuarentena, he estado hasta arriba de trabajos de la universidad que, por una parte, lo odiaba porque me estresaba saber cómo estaba siendo todo («lo nunca visto»), pero, por otra parte, me gustaba, porque me ayudaba a no pensar en lo demás. Los docentes no han ayudado, como siempre, prefieren ser máquinas a antiguos alumnos que pasaron por lo que nosotros hemos pasado, eso sí, ellos sin pandemia. Ya de por sí el trabajo universitario es abundante, por lo menos en mi carrera, pero durante el confinamiento, la cantidad de trabajo ha sido y está siendo desmesurado. Os preguntaréis que esto a qué me lleva y yo lo resumo en una frase: estoy destrozado.

Mi cabeza ha estado a punto de estallar muchas veces y por culpa de esta desmesurada cantidad de trabajos no he podido desahogarme a través de mi blog. Mis preocupaciones se basaban en necesitar estar con mi familia, pensar todo el rato sobre amistades que extraño y el cambio de comportamiento en los más allegados.

Extraño ser yo. Extraño volver a hablar con mis amigos, los de antes, los que se fueron sin decir adiós. Mientras que, los que siguen a mi lado, lo único que puedo hacer es estar eternamente agradecido: a los que se fueron, pero supieron volver; a los que vinieron y, desde entonces, se quedaron; al amor de mi vida, que sin él todo sería diferente… Estoy agradecido de tener la familia que me ha tocado, de ser comprendido y no odiado.

La cuarentena hizo mella: causó la revelación de uno de los pozos más oscuros de mi intimidad a través de «Quiero», dándome el apoyo de muchos, pero no el de todos. Desde aquí, quiero pedirte que, si me estás escuchando o leyendo y crees que eres uno de esos amigos que echo de menos, por favor, háblame, te necesito. Espero que me estés entendiendo y sepas ver que es a ti al que me refiero. Tengo parches que no he sabido coser y aún siguen ahí.

He de reconocer que nunca he sido una persona feliz (o por lo menos no lo recuerdo), pero esto me ha superado. No alcanzo a resumir todo lo que he vivido y sentido, aunque, de nuevo, soy un privilegiado por no sufrir las consecuencias directas del virus. Este es el otro lado de la pandemia, del que nadie habla, del que los medios no se hacen eco.

SOMBRA

Sigue presente en mí, como una sombra. No me abandona, aunque lo intente, me acosa a cualquier hora.

MONTAÑA DE NIEVE

Adiós dulce montaña de nieve
Gracias por habernos acompañado durante estos largos años. Gracias por proteger a una de las personas que más quiero en este planeta.
Siempre te recordaremos por tu personalidad, tus ganas de jugar y por la resistencia que has demostrado al final de tus días.
Adiós dulce montaña de nieve.

LIBRE


Aunque solo se acuerden de ti en este día, tu lucha sigue durante las 24 horas de todos los malditos días del año. Son enternos, lo sé. 

Todo llegará, confía en tu fuerza, tu voluntad y en tus ganas de decir: «he ganado, por fin soy libre».

DE ORFEO PARA TI

Hola, todavía no puedo decirte quien soy. Puede que esté rompiendo alguna norma, así que aprovecharé todo el tiempo posible para transmitirte mi mensaje.

Sé que no está siendo tu mejor momento y no sé qué podría decirte para animarte. Solo hay una cosa que sí sé, bueno, en realidad lo sabemos los dos, ¿verdad? Nadie más sabe por lo que estás pasando y, aunque ahora mismo no lo entiendas, pero, créeme, puede que algún día lo agradezcas. Te sientes diferente, una pieza que no encaja entre la gente. Te sientes menospreciado, puede que sea porque nadie entiende por lo que estás pasando.

Te pasas cada noche llorando en tu cuarto y, al salir, vuelves a sonreír. Puede que logres engañar a los demás, pero yo puedo ver lo que tu mirada quiere hacer.
Escúchame un momento, no mires hacia abajo, porque estoy yo aquí de frente, viendo lo que ya vi.

¿Cuántas veces has querido dejar de respirar? ¿Cuántas veces has aguantado la respiración? ¿Sientes decepción al ver que tu cuerpo aún quiere seguir respirando?

Todos tenemos un pasado que se fue y un futuro que no existe, lucha por verlo. Sé que no lo estás haciendo, por eso te hablo desde él. Quiero hacerte ver que en todos los momentos en los que te has sentido solo, en los que creías que nadie te entendía, en los que parecía que la vida prefería antes a los demás que a ti, no significan casi nada. Me duele tener que decir esto, pero estos sentimientos nunca se irán, tu cabeza no los sabrá olvidar, con esto no quiero decir que tires la toalla, ni mucho menos. Todo esto lo digo para que lo mires desde otro punto de vista: los momentos en los que te has sentido solo es porque aún no te habías rodeado de la gente correcta, los momentos en los que nadie te entendía deberían hacerte ver que eres un visionario rodeado de invidentes, la vida te ha premiado con un don - que, aún hoy, no sé controlar- y los momentos en los que parecía que la gente iba antes que tú es porque la vida te tiene preparado planes mejores.

No importa que no seas el mejor en lo que haces, no importa que ni tu familia te apoye, no importa que pienses diferente a los demás, no importa que creas estar solo. Todas esas emociones te seguirán siempre, no importa el momento ni el lugar.

Solo te pido una cosa: acuérdate de estos nombres: Atenea, Alceo, Fénix, Cerbero y, el más importante, Orfeo.

No dejes que tus pensamientos queden en el olvido, acuérdate de ellos, porque, solo así, sabrás que has evolucionado cuando eches la vista al pasado.

Volveremos a estar en contacto.

De Orfeo para ti.