EDÉN - CAPÍTULO 1


 

EDÉN



Ha llegado el momento. Este es mi nuevo proyecto: Edén, una historia cargada de emoción y, además, con mucha ilusión. En ella se cuenta en primera persona cómo Adan y Eva se conocen, unos jóvenes con una historia que te sorprenderá. 

El primer capítulo ya se encuentra disponible en Youtube y Spotify.

ACÉPTALO | PENSAMIENTO



Voy a decir esto lo más claro posible. Me he levantado con la necesidad de escribir y hablar, por fin, de algo que lleva comiéndome la cabeza desde hace ya bastante tiempo. 

Según voy creciendo y madurando, en mi cabeza se forman unos ideales que se mantienen fijos, leyes que, si no se cumplen, hacen que se genere un caos; como la ley de la gravedad, que si ves cayendo una manzana te parece normal, pero cuando en lugar de caer al suelo, empieza a flotar, no lo entiendes y te empiezas a replantear tu verdad. Pues así es mi cabeza con las personas y la vida en general. 

En mi día a día me esfuerzo en conseguir mi futuro deseado, pero siempre hay algo que se trunca en mi camino y comienzan a murmurar. Haga lo que haga, están siempre ahí, las voces que, aunque no lo sepan, veo cómo me critican, susurrando a mis espaldas. Critican mi trabajo, mis círculos sociales, el coche que conduzco, la ropa que llevo, mi tono de voz, mi tiempo invertido, mis amigos que, poco a poco, han desaparecido… 

Siempre he creído que el destino estaba escrito, que, todo lo que hacíamos era para conseguirlo, pero, desde que esas voces no paran de hablar, mi mente ha estado bloqueada, no he querido seguir escribiendo por temor a ser criticado y juzgado. Me han atado y mentido, juraron que estarían para siempre, me están ahogando, noche tras noche. Sé que hablas de mí… 

Por favor, no entres en mi vida si te vas a ir, no me digas que me quieres, que te preocupas por mí y que me quieres ver feliz si, finalmente, te vas a ir. Por favor… Estoy cansado. 

Quiérete más, lucha por tener tu propio futuro, no pises a los demás, porque todos somos únicos, ningún camino es igual, acéptalo.

ATENEA Y ALCEO


Querido Alceo,
cada día que lo pienso,
me siento más contento,
de ponerle nombre a lo nuestro.

Ya sabes todo lo que eres para mí,
por eso, esta poesía,
tiene otra destinataria
que también sé que lo ansía.

Querida Atenea,
te escribo para decirte
que siempre has sido la más buena.
Supiste entenderme cuando nadie supo
y me quieres como nadie pudo.

Hay enfermedades que nos separan,
pero esta no ha podido.
Siempre has permanecido a mi lado
y sabes que lo admiro.

Eres mi hermana,
mi compañera,
la diosa más bella
y tu brillo no me ciega.

Gracias a los dos,
porque sin vosotros
no sería yo.

Os quiero.

CUÍDATE | PENSAMIENTO

 

Cuídate, nunca lo harán por ti si no lo haces tú primero.

Cuida a los demás, a aquellos que confiaron en ti cuando no tenías ni un hogar. Cuida cada detalle de tu vida, para no saber qué momentos quieres recordar.

Cui-Cuídate, porque esas lágrimas algún día tendrán un sentido que mañana entenderás. Cuídate por aquellos que ya no están, por esas manchas que no puedes olvidar o las cicatrices que jamás se podrán curar. Cuídate, aunque no quieras hacerlo, porque siempre estarás solo. Cuídate por mamá, porque ella no te querría ver mal. Cuídate por papá, porque, aunque no parecía estar atento, estaba más preocupado que contento por tus presentes momentos. Cuídate y ve al médico, porque solo ellos pueden darte tratamiento a esos dolores que te hacen pasar malos momentos.

Cui-Cuídate, porque no quiero decir «te echo de menos», sino un «te quiero»… eso es lo realmente bueno. Cuídate. Cuídate. Cuídate. En serio.

Cuídate, nunca lo harán por ti si no lo haces tú primero.

¿LLEGARÁ?

¿Llegará el día en el que se vea quién he sido? ¿Alguien sabrá alguna vez quién quise ser? ¿Se verá el esfuerzo que he invertido en transmitir un mensaje? ¿Habrá alguna persona que haya entendido cada detalle de mis vídeos?

Hoy es uno de esos días en los que no puedo evitar ser yo: Orfeo, esa dualidad mental que se ocupa de la parte filosófica de una persona. Hoy no puedo evitar en pararme a reflexionar en si todo lo que hago y escribo merece la pena. Sé que mis medios no son los mejores ni mi escritura perfecta, pero creo que hay algo que nunca ha faltado: ilusión.

¿Llegará el día en el que alguien me diga qué he hecho bien? ¿Le habré hecho cambiar la mentalidad a alguien?

Estoy triste, no puedo evitarlo. Siento que mis esfuerzos son en vano y muchos se quedan pensando que esto es una afición y no un trabajo. He llorado por mi elección, aunque haya nacido así, he elegido ser feliz. Quise atarme, callarme, porque ya otros lo habían intentado antes – no hay muchos que me entiendan–, pero no me sentía cómodo, así que volví a la luz, bueno, metafóricamente, porque nunca la he visto.

Seguiré luchando, aunque ya nadie quiera ver lo que hago. Espero que llegue el día en el que alguien vea lo que he sido, quién quise ser, el esfuerzo que he invertido en transmitir un mensaje y que haya entendido cada detalle de mis vídeos. De verdad lo espero.

MICRORRELATO GADIS

Ya se ha publicado en la página web de Gadis el microrrelato que debía comprender entre 3 y 100 caracteres. Espero que se haya resumido bien mi historia en 12 palabras.

Aquí tenéis el enlace:

https://www.gadismicrorrelatos.com/es/microrrelato/791597763503?fbclid=IwAR0XyDbQ6p6lFlihcvcveDzlKJeW6EevkgX9VOnw2V_wPfjjYoxDbgZj6fA

CENSURA

Cuando empecé, me creí libre, pensé que podía manifestar lo que pensaba sin que nadie me juzgara. Sin embargo, todo lo que escribo hoy en día, es cuestionado, tanto por su origen, como por su veracidad.

Lo que el autor escribe es propio e incuestionable, si alguien se atreve a hacerlo, apaga su luz, su ingenio. Preguntarle a él si lo que ha escrito va por ti, no te hará mejor persona, haz el esfuerzo personal de cuestionarte si es verdad y, después, de mejorarlo. Si no eres capaz de ver tus errores es porque estás encerrado en un pensamiento egoísta y narcisista, donde solo tú tienen la razón y nadie puede opinar porque, si alguien se atreve, la mente de aquel valiente se verá moldeada para que crea que es el culpable. Estás encerrado en una jaula que no te hace ver lo que estás haciendo, tus amigos realmente no lo son y sigues empeñado en creer que ellos serán tu salvación o tal vez solo tienes palmeros, que aplauden los que haces, sea, o no, sincero. 

Ahora ya no me atrevo a escribir nada, porque todo lo que hago necesita una argumentación o justificación. 

No quiero volver a pasar por una censura.

«Estás a tiempo»

 ¿Nunca os habéis encontrado en la situación en la que estáis hablando con un amigo o familiar sobre vuestro día a día y lo que os gustaría llegar a conseguir en un futuro y no tiene nada que ver con lo que estáis haciendo y os responden un: «Pues estás a tiempo»? Por ejemplo, si estoy estudiando un curso de cocina y les comento que también me hubiera gustado ser peluquero (repito: por ejemplo), respondiéndome con un «pues estás a tiempo» me hace preguntarme muchas cosas.

La vida es un camino que se va haciendo más largo o más corto, más ancho o más fino, más plano, cuesta abajo o cuesta arriba, según nuestra toma de decisiones y eso, quieras o no, es un peso bastante gordo que tenemos que llevar sobre nuestra espalda a lo largo de nuestra existencia; de hecho, ya lo decía Steven Covey: «no soy producto de mis circunstancias, soy producto de mis decisiones», porque, al fin y al cabo, lo que nos define, es lo que hemos escogido y es ahí donde yo quería llegar. Las decisiones son tomadas en base a diferentes factores, pero que, en este caso, son los gustos personales lo que prioriza la elección de una frente a la otra, entonces… Si ya hemos elegido un camino, ¿por qué nos plantean la posibilidad de elegir otro?

Como os decía, si ahora estoy haciendo un curso de cocina y, aunque me cueste, me estoy esforzando por llegar a ser un gran cocinero, ¿cuál es el sentido de que me digas «pues estás a tiempo»? Acaso ¿me estás suscitando que lo deje todo por ser peluquero (como había dicho de ejemplo) ?, porque si lo que me estás sugiriendo es que, cuando acabe de estudiar cocina, me ponga a estudiar para estudiar peluquería, ya no estaría a tiempo, ya habría invertido los años que hicieran falta para acabar ese curso como para ponerme a estudiar otros tantos años para llegar a ser peluquero.

Lo que quiero decir es que algo tan simple, como un «pues estás a tiempo», puede dar como resultado una interpretación filosófica que requiera de un debate personal que no todo el mundo puede llegar a resolver con tanta claridad como otros lo harían. Verbi gratia, yo no tengo claro si el camino que he elegido es el que quiero seguir durante el resto de mi vida, pero tampoco quiero que nadie alimente mis dudas de si debo dejarlo o no, pues, si lo dejo, habré perdido una inversión, ya no solo de dinero, sino también de tiempo y… No sé vosotros, pero los años no perdonan y la vida no te da todo el tiempo del mundo para que encuentres tu camino. Hablo por mí, pero yo creo que ya no estoy a tiempo.

REY DE MI REINO

Tumbados en el campo,
jugamos con las margaritas
del verano.

El viento baila con tu pelo
mientras coloco flores
en tu cabello.

(Todo esto parece un sueño)

Te duermes apoyado
en mi regazo
y te fotografío
de inmediato.

Cantas dormido,
acompañado el estribillo
que apenas te has aprendido.

Me aguanto las
ganas de decirte
que me enamoro
cada vez que te veo.

Te quiero con cada pensamiento,
con cada dedo que muevo,
con cada pájaro que canta,
con cada perro que ladra,
con cada bailada en el interior
de nuestro pequeño salón.

Pelo castaño,
ojos claros,
tu me sonrisa ilumina,
gracias por llegar a mi vida.

No eres perfecto,
aunque estés cerca
de serlo.

No quiero que te vayas,
solo pienso en cómo me abrazas.

Piel de chocolate
y labios de caramelo,
tan ricos, tan buenos…

Alceo, rey de mi reino,
eres el ritmo de mi corazón.