PASOS

Tomo nota a cada paso que doy, fijándome en lo que nadie parece dar importancia. Cada día me maldigo a mí mismo por haber nacido así, por valorar cosas que no debería y por buscar en los demás reliquias que creo extintas. 

Cada objeto que veo, cada persona que me encuentro, entra en mi cabeza y no paro de darle vueltas. Me imagino tantas cosas en tantos segundos que mi corazón no es capaz de asimilar lo mucho que sufro. 

Lágrimas deshidratadas y corazones rotos, mis ojos te recuerdan en cada senda que destrozo.
 
Y cuando empiezo a entenderlo, veo que no quieres resolverlo. Mis pasos ya no te acompañan y mis lágrimas, secadas en la nada, quieren vernos de nuevo.

Ojalá formar ese futuro juntos, donde las hadas nos llaman para bañarnos en su magia y los unicornios vuelan para cabalgar a su llamada.

¿Por qué has decidido irte, Justo? Veintiséis son las veces que me acuerdo de tu sonrisa y una más que me llevo para recordarla siempre con premisa.

TE QUIERO



Qué fácil es decir “te quiero” sin pensarlo primero. Con el paso del tiempo, ha ido perdiendo relevancia, pues pocos son los que se paran a pensar en las connotaciones que pueden tener estas dos palabras.

Este pronombre personal átono, de segunda persona, junto al verbo desiderativo, expresan un sentimiento hacia algo o alguien; o eso es lo que nos han enseñado. 

Existen tantos “te quiero” vacíos que se manifiestan sin un juicio previo. Nacen por voluntad de un individuo que pretende conseguir un objetivo. Coexisten con el amor, pero ya nadie piensa en eso. 
Nos encontramos ante el «te quiero, no me abandones», que busca con tanta intensidad, la misericordia y el temor a la soledad. «Te quiero tanto que mataría a cualquiera que se acercara a ti», este tópico no podría faltar sin aquellos cobardes que temen ver a su pareja feliz sin ellos mismos. «Te quiero, pero no podemos seguir fingiendo», aquellos que anteponen su felicidad a la de los demás.
En la vida faltan tantos sentimientos… Creemos que con un te quiero hallaremos lo que queremos, que seremos mejores personas o que sentiremos que todo lo que hacemos es por el aprecio. Vivimos obsesionados, arrastrados por el cariño de un amigo o por el temor de sentir algún día aquello que llaman amor.
El amor duele, te quema, hierve por dentro, te resquebraja en jirones que creemos no poder cicatrizar nunca más. Muchos afirman su inexistencia, creyendo ser inmunes a su llegada. El amor te pisa, sin importar cuán alto seas, ni cuantos miedos tengas. 
El amor cura, alimenta y, sobre todo, no te fractura. El buen amor, el verdadero, llega para quedarse, para darte un buen te quiero, de aquellos que salen del corazón. 
No quiero temer, no quiero sufrir, pero así es la vida, que, para ser feliz, debemos lamer nuestras propias heridas. Que la vida sin miedo no sería miedo y que los cobardes, siempre lo seremos si no nos atrevemos a dañarnos primero.
No temáis a usar los te quiero, si se dictan con la razón y el corazón, llegarán a buen puerto. En la vida jamás habrá suficientes te quiero.

PÁRAMO

Arcoiris, nubes y amapolas. Brisa de verano, aroma a jazmín, mirando a tus pestañas, así me perdí. 
Eclipse del páramo, haz de luz. Bajo la sombra del roble nos tumbamos y allí nos abrazamos. Nos juramos sinceridad y felicidad. 
Lo primero apareció y nos dañó, mientras tanto, el segundo se desvaneció. Lágrimas de sal, dulce sangre, así se formaron los ríos que una vez vimos y con la corteza del fuerte caballero, creaste la barca que sólo te mantiene a ti a flote. 
Algas de seda y acompañado de amebas, mi único alivio: el despertar de un nuevo día.

CULPA


Y si quieres que lo admita diré que sí, que la culpa ha sido mía; que soy el culpable de buscar tus manos cuando no sentía ni las mías, de haber tenido esperanzas en lo que más me valía y de no saber aprovecharte cuando más me lo pedías.

SOL

Es bien sabido por todos que esta entrada de año no ha sido nada fácil, que el sendero está siendo más difuso de lo que creía y que mis sueños se esfuman como el humo de un cigarrillo.

Mi corazón se ha roto en tantos pedazos que, todavía, sigo buscando un contenedor lo suficientemente grande como para poder recoger cada uno de ellos. No va a ser tarea fácil recomponerlo, pero ya tengo prevista la solución. 

Lo bueno está todavía por llegar y las buenas noticias tocarán a la puerta de este blog. No será del agrado de todo el mundo y puede que esta entrada no sea la más lírica de todas, pero los cambios que se avecinan modificarán todas las ideas que guardábais en vuestro interior.

Las nubes comienzan a disiparse, poco a poco se puede ver cómo el rayo de Sol se abre paso sobre la espesura. Aguardad a la calma de la tempestad, mi despertar está a la vuelta de la esquina.

SEÑAL

Es tan fácil echarte de menos que una señal sería suficiente para decirme que sigues aquí, que no me has olvidado. 

Extraño no poder estar a tu lado y me duele estar olvidando tu aroma. Vuelve, te lo pido. No quiero seguir extrañándote de la misma manera.

Ojalá poder negar lo que siento y creérmelo.

ÚNICO

¿Por qué?

¿Por qué parece que nadie puede verlos? 

¿Acaso soy el único que puede apreciar lo mucho que valen?

Que sin ellos no seríamos quienes somos, no veríamos lo que vemos y no sentiríamos lo que sentimos.

Quiero creer que, en algún lugar, hay gente como yo. Que, sin ningún argumento ni razón, puede sentirlos sin temor al qué dirán.

Muchas veces me siento un extraño; nadie quiere ver lo que yo veo, ni sentir lo que yo siento.

¿Acaso soy el único que lo entiende?

Me pregunto si el día de mañana alguien podrá percibirlos con tanta intensidad como yo los siento.

Soló espero que cuando llegue ese día, no sea demasiado tarde.

NIEVE

Temo no volver a ver tu foto nunca más, que me olvides y no quieras mirar hacia atrás. 

Y es que supongo que los miedos son como los sueños, que vienen y van.

Que, a diferencia de ti, yo no tengo motivos para sonreír, para pasar un buen rato. Que la nieve te llevó al cielo de los placeres y aquí, donde no hay nieve, no existe tal sendero.

Esto es un claro ejemplo de que nuestros caminos, a pesar de haber estado una vez unidos, ya no van en paralelo. 

Me olvidé del motivo que me hacía sonreír cada día antes de tu llegada, pues pasaste a serlo tú. Ahora ya no sé si puedo sonreír, sólo sé que ya no soy nada y eso es lo más triste.

Aquí no hay nieve y, por tanto, aquí no estás tú.

A VECES

A veces, es el dolor 

lo que te hace sentir vivo 

cuando pierdes el control 

y sólo puedes gritar. 

Y aunque sé que dentro hay más, 

sólo quiero desconectarme y dejar de llorar. 



A veces me siento tan vacío 

al estar tan lleno de nada: 

Tenerlo todo y aun así nunca encontrar lo que buscaba. 

Cansado de empampar la almohada 

y de fingir que estoy mejor al despertar igual de mal 

por las mañanas. 



Llámame loco, pero es que así lo siento 

adentro hay cientos de fragmentos, 

cientos vagando en mi pensamiento y aunque lo intento 

no lo entiendo y tiendo a soñar despierto 

y a pensar durmiendo. 



A veces quisiera arráncame el corazón 

porque sé que dolería menos que latiendo. 

Y aunque quiera creer en la razón, sé que está mintiendo 

porque por mucho que ella piense, yo lo estoy sintiendo. 



Y es que es ilógico, parece que se me va la cabeza. 

Busco la felicidad mientras escribo con tristeza, 

pero siempre preferí el sabor de una lágrima 

que mentirle a mis latidos y no poder pasar página. 



A veces me siento tan cansado de estar cansado, 

de ser esclavo de esta vida que aún no sé en lo que consiste. 

¿Y te cuento un chiste? Todos vivimos preocupados de un pasado 

que se fue y de un futuro que aún no existe. 



Y yo no paro de dar vueltas y vueltas y vueltas. 

Estoy tan mareado, vomitando heridas muertas, 

pero soy de esas personas que aprenden de la tormenta 

y que escriben con sangre, lo que siente en su libreta. 



A veces soy sólo un poeta en su escritorio 

que se come lo de dentro y deja intacto el envoltorio. 

Al escribir me voy quitando esas prendas tan negativas 

y he aprendido que la desnudez puede estar bien vestida. 



Me queman tanto esas caricias frías 

y, en ocasiones, me congela el calor del abrazo de un extraño. 

Me jode tanto llorar de alegría, 

pero tengo que sonreír con falsedad por miedo a hacernos daño. 



Extraño ser un niño y soñar con poder volar. 

Aun con miedo a las alturas, lograr saltar sin pensar. 

Nunca más dudar de mí, ni temer hacerme viejo. 

Y dejar de verte a ti cuando me miro en el espejo. 



No quiero ser el reflejo de esta sociedad podrida 

donde lloran por tu muerte los que te ahogaron en vida. 

Me niego a que un ciego me dé lecciones de cómo ver encajar en este puzzle 

que nunca logré entender. 



Y aunque a veces estás solo aunque estés rodeado de gente. 

Está bien no estar bien y es que eso te hará más fuerte. 

Yo conseguí encontrarme cuando estaba más perdido 

y fue al borde de la muerte cuando pude apreciar lo que realmente 

significa estar vivo.

PARÁLISIS


Dime por qué me quema tanto tu recuerdo, por qué sigo diciendo que eres tú a quien quiero. No sabes cómo lo necesitaba: tenerte a mi lado, sentirte conmigo.

Sin saberlo, ya te habías ido y, por desgracia, debería decir que nunca has estado. He querido ver un mundo de fantasía, donde lo real y lo ficticio se mezclaban para mostrar lo que yo quería observar. 

Me he estado engañando a mí mismo. Jamás creí poder ver todo con los ojos tan abiertos. 

Más que nunca tengo la vista clara, ya no hay niebla que disipar, ya no hay monstruos que espantar. 

Mi mayor monstruo eras tú y te creí mi salvador. Tonto de mí. Siempre, a un paso de acertar, te vuelvo a fallar. He de aceptar que no hay ningún destino que nos siente bien, que sólo tenemos destinadas pesadillas a nuestro parecer. 

Vida y muerte, combinadas en ti. Estás dejando de ser mi todo. Espero ser fiel a mi palabra y dejar de mentirme, fingiendo que todo seguirá siendo como aquel mundo que creía estar viendo durante todo este tiempo. Pesadilla y parálisis.