APAGO

Cada día más débil. Tengo pocas fuerzas para luchar contra todo aquello que se pone ante mí. Sigo viendo a la gente avanzar, mientras yo me quedo congelado mirando hacia atrás.

No paran de alimentarse de mi alma, una energía que siempre emana la poca fuerza de voluntad que me quedaba. Se alimentan de mi paciencia, mis sueños y prudencias. No sé a dónde voy a parar, solo quiero despertar con la esperanza de que esto solo haya sido un mal descansar.

Me apago y nadie parece observarlo.

ETERNIDAD


Sigues tan hermosa como siempre,

tan preciosa como en mi mente.



Toda bien iluminada,

no hay noche apagada.



Por ti no pasan los años,

no importa qué venga,

eterna juventud en ti se encuentra.



Espero verte siempre,

hermosa como en mi mente.

ROSA BLANCA

Símbolo de eterno amor puro.

A veces me cierro en mi mundo, dejo que las tinieblas me rodeen y no distinga la realidad de mi imaginación. He buscado en los lugares más remotos y nunca me había dado cuenta; ya he encontrado a esa señal del destino que me permite volver al mundo real cuando esté ahogado en el mío. Esa luz ha venido en forma de persona, una que es capaz de tener los pies siempre en la tierra y que, cuando se da cuenta, no me deja nadar con el riesgo de ahogarme.

Esta vez lo he entendido, estas rosas han llegado por un motivo: quieren disipar las tinieblas de mi cabeza. Este regalo en forma de flores las he recibido de parte del destino, uno que tiene nombre: Alceo.

Gracias por aguantar lo que mi mente no puede callar, gracias por conseguir que mi cabeza no se pierda en el fin. 

Rosa blanca que simbolizas el amor puro y eterno, no dejes que Orfeo se fusione con mi tormento porque no creo que Alceo sepa contenerlo por mucho tiempo.  

ESTÁS CONMIGO | PENSAMIENTO

Era imposible olvidarme. 

Llevo durante todo el día

con la misma sensación en mi cuerpo. 

En mi espalda puedo sentir el tacto de tu mano, 

hoy más que nunca, te siento conmigo.


No puedo dejar de lamentar tu ida, 

la marcha que no he vivido 

de una persona que no he conocido.


¿Y si hubieras tardado 5 minutos más?

¿Y si ese día no hubieras ido a trabajar?


Todo hubiera sido diferente, 

hubiera conocido al que me complemente.


Sé que nos hubiéramos entendido,

sé que hoy estás conmigo.


Créeme, te tengo presente,

alguien como tú

no se olvida fácilmente.


Espero que la persona responsable

recuerde lo que nos ha hecho, 

lo que te ha hecho.


Gracias por enseñarme 

a través de mi madre.


Espero que algún día

podamos conocernos,

porque sé que conectaremos.


LA LEYENDA DE LA MORA




Al intentar hacer memoria, recuerdo ese verano como ningún otro, sobre todo, ver a los pájaros revolucionándose ante tal hecho que seguro era tan sorprendente para mí como para ellos. Pero antes de empezar la historia por el final, prefiero hablaros de lo que había vivido el verano de ese año.

Mis padres tenían siempre la tediosa costumbre de contradecir todas mis decisiones relacionadas con mi futuro, como si a los dieciséis años no fuera lo suficiente maduro como para elegir mi propio camino... Mi sueño siempre ha sido pintar, cursé el bachillerato artístico con el objetivo de entrar en la carrera de Bellas Artes, aunque para mis padres estaba estudiando el bachillerato científico que, según ellos, era el de más salidas.

No me gustaba mucho el verano, no ocurría nada interesante, no tenía amigos y los que tenía estaban a distancia, fuera de Galicia. Odiaba vivir allí, era el lugar más remoto que había conocido, como dice el dicho: “Era el lugar donde Jesús perdió la chancla”. Soy consciente que no era así, todo estaba a una buena distancia de los lugares importantes: Ferrol, centros comerciales, parques… Pero siempre lo percibí como si estuviera perdido en medio de la nada.

Uno de los primeros días de verano, me propuse dejar atrás las rutinas aburridas de todos los veranos que pasaba allí y decidí hacer algo nuevo, algo que pudiera potenciar mi talento artístico y que hiciera volar mi imaginación y no se quedara oxidada hasta el nuevo curso. Mi plan sería ir a dibujar por los alrededores de mi casa y conseguir que se me despejase la cabeza y olvidar mis planes de futuro que, para nada, estaban próximos a los que mis padres tenían planeados para mí.


La verdad es que me encantaba ir por todos los rincones de mi pueblo O Val, gracias a mi plan, estaba consiguiendo algo que nunca me hubiera imaginado: maravillarme ante la belleza de mi pueblo natal. Un día antes de la noche de San Juan, encontré una roca enorme, una especie de monolito que parecía conmemorar algo antiguo. Había algo que llamaba mi atención, alguna clase de energía magnética que me invitaba a dibujarla.

Me pasé todo el día dibujando cada detalle que rodeaba a la roca, mientras yo, a sus pies, seguía hipnotizado ante esa sensación magnética. Llegada ya la noche, mi móvil ardía de tanta llamada que hacían mis padres y, aunque quería responder, la roca seguía proclamando su atención. A medida que iban pasando las horas, notaba como algo propio de la naturaleza comenzaba a cobrar vida, de una forma u otra sentía el susurro de los árboles anunciando que algo iba a llegar, aunque decidí centrarme en mi dibujo que continuaba bajo la luz de la linterna del móvil.

Ya eran las tres de la mañana cuando me desperté, no me había dado cuenta de haberme dormido. Cuando miré a mi alrededor, me sentía perdido, como si algo dentro de mí hubiera desaparecido, no sabía qué podía ser: seguía teniendo el móvil, mi cuaderno, mi dibujo de la… ¡Mi dibujo de la roca! Esa roca ya no estaba. No me creía que fuera producto de mi imaginación, todo había sido tan real…

- Por fin despiertas, joven muchacho. ¿Te has perdido o buscar algún sitio de resguardo? – Me había dicho una mujer de tez oscura después de haberme asustado.

- Hola, perdone, me he quedado dormido mientras dibujaba una… Bueno, no importa. – Creía que era mejor no decirle a nadie que me estaba volviendo loco. – Ya me marcho, perdone.

- No debes disculparte, mientras tus aficiones te guíen, no permitirás que nadie te despiste. ¿Puedo ver lo que has retratado? Quizá pueda ayudarte, a darte más detalles.

- No, lo siento mucho, ya es muy tarde, seguro que mis padres están preocupados.

- Claro, es normal, pero en la noche de San Juan todo brilla como el alba, hablando de brillar – se quedó mirando al cielo – mira lo que tengo, es para ti, lo gané con esmero.

Justo cuando me había levantado para irme, la señora me había enseñado bastantes joyas y monedas de oro. Lo guardaba todo en su bolso, pero, para enseñármelo, lo tiró todo al campo, sin importar que pudiera perder algo en mitad de la noche.

- No, no se preocupes, señora. – No quería perder más el tiempo. – Debo irme, mis padres querrán saber que estoy bien.

- No, hijo mío, de aquí no te puedes ir sin elegir alguno de mis tesoros de marfil. Eso sí, el peine de oro es mío, necesito peinarme para no armar más líos en mi fino cabello. – Comenzó a peinarse, la mora parecía ser bastante coqueta. – Venga, joven, observa con paciencia, no tenemos prisa, aunque la brisa indica que el sol se acerca con ganas de recibir la fiesta.

La fiesta a la que se refería la señora era la noche de San Juan y, la verdad, no le faltaba razón, no sé cómo, pero ya eran las cinco de la mañana y el amanecer se acercaba. Era difícil resistirse, había mucho oro con el que podría acceder a mis estudios sin depender de la decisión de mis padres. Aunque la mora no se quedaba atrás, su belleza no dejaba de sorprenderme, pues, aunque hubiera poca luz solar, su belleza brillaba de por sí.

- Señora, de verdad, no puedo aceptarlo.

- Yo insisto, joven muchacho. Necesito que elijas algo, no me importa, todo está hecho a mano.

- Está bien señora, no quiero que le parezca una falta de respeto. – Me quedé mirando a todos sus tesoros, pero de lo que tenía, lo que más llamaba mi atención era un anillo que tenía pequeños brillantitos de diamante pulido. – Está bien, elijo este.

Me parecía muy hermoso, su belleza me hipnotizaba, igual que la energía que me transmitía la roca del día anterior. En realidad, de tanto tiempo que me quedé mirando al anillo, no me di cuenta de si la mora me había dicho algo. Al mirarla, me di cuenta de que su rostro estaba impregnado en lágrimas.

- ¿Qué le ocurre, señora? – Le pregunté por si le había parecido mal algo de lo que había dicho.

- ¡Todos sois iguales! – Me había empezado a gritar mientras sus lágrimas no paraban de salir al exterior. – ¡Cuando el oro se pone por delante, mi belleza parece insignificante!

Cuando me quise dar cuenta, el anillo había desaparecido y lo que tenía en la mano era un pedazo de carbón. La señora comenzaba a aumentar su tamaño y sus tesoros habían pasado a ser pequeños montones de arena. Sus brazos en pequeñas piedras se convertían y su cuerpo grande y robusto parecía. En un abrir y cerrar de ojos, la señora que tenía delante había convertido su belleza en una roca inmensa.

No me lo podía creer, mejor dicho: nadie me lo iba a creer. De hecho, yo no terminaba de procesar lo que había presenciado en apenas unas horas. El sol comenzaba a salir y el carbón que tenía en las manos había desaparecido.

Desde entonces, mi don de la pintura había desaparecido, aunque siempre digo que mis dibujos se habían transformado en escritos, porque desde ese momento, no he podido escribir algo que no fuera relacionado con ese sitio que, con el paso del tiempo, había descubierto que su nombre era Pena Molexa, en honor a esa enorme piedra de la que nadie me había contado nunca nada.

Con mucho tiempo de dedicación, descubrí que lo que yo había visto, otros lo habían vivido, dándole el nombre de “La leyenda de la Mora”, afirmando que todos los años, en la madrugada del día de San Juan, la mora volvía con la confianza de ser la elegida entre todos sus tesoros. Sin embargo, eso no puedo demostrarlo, pues mi temor por verla de nuevo impedía que volviera a encontrarme con la inmensa piedra.

Desde entonces mis escritos han atraído a muchísimos turistas que iban con la confianza de que mis historias no eran más que leyendas. Supongo que ese secreto ha dejado de serlo para que todos vosotros lo sepáis, queridos lectores.

HE VIAJADO AL PASADO | PENSAMIENTO

He viajado al pasado.

He vuelto a percibir el mundo como antes.
He sentido las injusticias,
las faltas de cariño y
la poca empatía de las personas.

He vuelto a conocer
esa sensación que experimentas
cuando alguien te deja de lado,
como si me hubieran utilizado
igual que a un pañuelo.

He llorado
porque no recordaba
cómo me sentía
en aquellos días.

Me han dolido
las palabras
que una vez escuché.

Me han entrado
las ganas
de volver al pasado
y recordarme
que no merezco
que me dejen de lado.

Estoy aquí,
en el presente.
En un tiempo
bastante diferente.

Debo alegrarme
por no estar así,
porque eso
es lo que me ha traído aquí.

POCO A POCO | PENSAMIENTO

Hay una mañana de tu monótona vida en la que te levantas de la cama y de pronto todo cambia y nada vuelve a ser igual.

Si lo piensas, te das cuenta de que, las personas que creías que nunca se irían, se van sin más, sin una explicación ni un perdón. Incluso sin ni siquiera despedirse.
Cuando seas consciente de tu dolor, y no quieras que nadie lo vea, serás capaz de pintarte una sonrisa haciendo creer que estás bien.

¿No te parece increíble? Nadie te verá llorar y ni sabrá que te estás muriendo por dentro, aunque ya no brilles y todo será oscuro a tu alrededor, pero para los demás todo será igual.

Aunque la vida siempre nos sorprende, terminarás volviendo a estar bien, sin saber cómo ni porqué, aunque lo segundo puede ser la respuesta más fácil de contestar. Quizá no llegue el día en el que controles el dolor, pero sí cómo gestionar la manera en la que afecta en ti día a día. Cuando dejes de buscar respuestas y aceptes que nada es para siempre, sabrás que nadie es para siempre.

Con el tiempo, poco a poco, tu corazón se irá liberando del dolor y volverás a tener ganas de sonreír, de cantar, de bailar, sin importar lo bien que se te dé.

¿Recuerdas ese brillo del que te hablaba antes? Aunque lo hayas perdido, no te preocupes, volverá a ti, deslumbrado a todos e iluminando cualquier lugar oscuro. ¿Por qué? Porque siempre volvemos a ser nosotros mismos.

Aunque no lo parezca, ese esfuerzo que haces hoy para avanzar, será recompensado.
Así que te animo a que respires, aceptes lo que viene y vive lo que te toca vivir. Todo volverá a ser lo que fue.

CITA EN EL OCULISTA

 Cada vez se me nubla más la vista, no puedo ver lo que tengo delante. No sé cómo estoy escribiendo. Siento como mis sentidos se ponen de acuerdo para hacer que plasme lo que siento.

Guiándome por la inercia, dejo que mis dedos hagan el trabajo, mientras yo procuro hacer lo imposible por eliminar esta difusión.

Es en estos momentos cuando me planteo qué estoy haciendo, por qué no estoy disfrutando mis días al completo.

Sigo escribiendo desde el mismo asiento, esta vez solo, pero siendo el mismo que algún día prometió ser distinto.

Nunca me ha gustado ir solo a los sitios, pero esta vez es diferente: tú no estás. Si esto es lo que me hace pensar una cita en el oculista, no me imagino cuando vaya al dentista.

NO LO SOY | PENSAMIENTO


NO LO SOY

Esto va dirigido a mi yo del pasado, aquel que siempre tuvo las aspiraciones demasiado altas y creía que, todo con esfuerzo, sería posible.

Han sido demasiadas las noches que te has pasado en desvelo, en un constante insomnio provocado por la falta de entendimiento. Habrá momentos en los que te encuentres solo, donde el único aliado serás tú mismo, pero no te dejes engañar, a menudo, será tu inconsciente el que te perjudique.

Déjate guiar por tu psique. Has nacido con un propósito, todavía disfrazado de incógnito. Creo que vas por el buen camino, aunque siempre haya gente que se quiera hacer suyo el que siempre ha sido tuyo.

No te dejes guiar por los demás, sus constantes críticas harán que, con muchas lágrimas y comeduras de cabeza, tu vida tenga alguna salida.

Sé lo que me vas a preguntar y no: No lo soy, no soy esa persona en la que siempre te has inspirado. Tampoco he llegado a ser veterinario, así que no he cumplido con la promesa que tú y yo sabemos.

No te martirices, quizá exista otro mundo en el que nuestras esperanzas y sueños se hagan realidad y, aunque no lo sea, debes luchar por serlo. Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser.

Lo que eres está gravado en tu esqueleto, solo necesitamos saber de qué pasta estamos hechos y espero que con el paso del tiempo podamos saberlo. Seguro que habrá momentos en los que debatas contigo mismo si es más digno para el alma ser aquello que te han propuesto o no ser lo que te has propuesto buscar en algún momento.

Puede que no me estés entendiendo y que, cuando sepas a qué me refiero, será demasiado tarde para cambiar. Por eso espero que esta carta viaje en el tiempo y deshaga mis hechos en humo negro.

Como decía Shakespeare, «duda que son de fuego las estrellas, duda si al Sol el movimiento falta, duda lo cierto, admite lo dudoso», pero te pido que, por favor, de ti mismo nunca dudes, aunque sea la parte más difícil.

Ah, un último consejo: no te dejes guiar por él, no todo lo que brilla es oro.

MAR | PENSAMIENTO


Lo necesitaba.
Sentir el mar de nuevo,
el oleaje rozándome.

Las gotas de agua
mojando mi cara.

Volver a ser libre
todo el tiempo posible.

Necesitaba volver a respirar,
sentir que puedo caminar.

Necesitaba reír,
confiar en mí.

Sentir el sonido de la espuma
deshaciendo sus burbujas.

Necesitaba pensar,
llorar y recapacitar.

Ser Orfeo
de nuevo
sin importar el miedo.

Conectar con esas v
oces,
aunque sufra como antes.

El Valle Plateado.