TE QUIERO

febrero 14, 2018 Orfeo 0 Opiniones



Qué fácil es decir “te quiero” sin pensarlo primero. Con el paso del tiempo, ha ido perdiendo relevancia, pues pocos son los que se paran a pensar en las connotaciones que pueden tener estas dos palabras.

Este pronombre personal átono, de segunda persona, junto al verbo desiderativo, expresan un sentimiento hacia algo o alguien; o eso es lo que nos han enseñado. 

Existen tantos “te quiero” vacíos que se manifiestan sin un juicio previo. Nacen por voluntad de un individuo que pretende conseguir un objetivo. Coexisten con el amor, pero ya nadie piensa en eso. 
Nos encontramos ante el «te quiero, no me abandones», que busca con tanta intensidad, la misericordia y el temor a la soledad. «Te quiero tanto que mataría a cualquiera que se acercara a ti», este tópico no podría faltar sin aquellos cobardes que temen ver a su pareja feliz sin ellos mismos. «Te quiero, pero no podemos seguir fingiendo», aquellos que anteponen su felicidad a la de los demás.
En la vida faltan tantos sentimientos… Creemos que con un te quiero hallaremos lo que queremos, que seremos mejores personas o que sentiremos que todo lo que hacemos es por el aprecio. Vivimos obsesionados, arrastrados por el cariño de un amigo o por el temor de sentir algún día aquello que llaman amor.
El amor duele, te quema, hierve por dentro, te resquebraja en jirones que creemos no poder cicatrizar nunca más. Muchos afirman su inexistencia, creyendo ser inmunes a su llegada. El amor te pisa, sin importar cuán alto seas, ni cuantos miedos tengas. 
El amor cura, alimenta y, sobre todo, no te fractura. El buen amor, el verdadero, llega para quedarse, para darte un buen te quiero, de aquellos que salen del corazón. 
No quiero temer, no quiero sufrir, pero así es la vida, que, para ser feliz, debemos lamer nuestras propias heridas. Que la vida sin miedo no sería miedo y que los cobardes, siempre lo seremos si no nos atrevemos a dañarnos primero.
No temáis a usar los te quiero, si se dictan con la razón y el corazón, llegarán a buen puerto. En la vida jamás habrá suficientes te quiero.

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