A VECES

enero 06, 2018 Orfeo 0 Opiniones

A veces, es el dolor 

lo que te hace sentir vivo 

cuando pierdes el control 

y sólo puedes gritar. 

Y aunque sé que dentro hay más, 

sólo quiero desconectarme y dejar de llorar. 



A veces me siento tan vacío 

al estar tan lleno de nada: 

Tenerlo todo y aun así nunca encontrar lo que buscaba. 

Cansado de empampar la almohada 

y de fingir que estoy mejor al despertar igual de mal 

por las mañanas. 



Llámame loco, pero es que así lo siento 

adentro hay cientos de fragmentos, 

cientos vagando en mi pensamiento y aunque lo intento 

no lo entiendo y tiendo a soñar despierto 

y a pensar durmiendo. 



A veces quisiera arráncame el corazón 

porque sé que dolería menos que latiendo. 

Y aunque quiera creer en la razón, sé que está mintiendo 

porque por mucho que ella piense, yo lo estoy sintiendo. 



Y es que es ilógico, parece que se me va la cabeza. 

Busco la felicidad mientras escribo con tristeza, 

pero siempre preferí el sabor de una lágrima 

que mentirle a mis latidos y no poder pasar página. 



A veces me siento tan cansado de estar cansado, 

de ser esclavo de esta vida que aún no sé en lo que consiste. 

¿Y te cuento un chiste? Todos vivimos preocupados de un pasado 

que se fue y de un futuro que aún no existe. 



Y yo no paro de dar vueltas y vueltas y vueltas. 

Estoy tan mareado, vomitando heridas muertas, 

pero soy de esas personas que aprenden de la tormenta 

y que escriben con sangre, lo que siente en su libreta. 



A veces soy sólo un poeta en su escritorio 

que se come lo de dentro y deja intacto el envoltorio. 

Al escribir me voy quitando esas prendas tan negativas 

y he aprendido que la desnudez puede estar bien vestida. 



Me queman tanto esas caricias frías 

y, en ocasiones, me congela el calor del abrazo de un extraño. 

Me jode tanto llorar de alegría, 

pero tengo que sonreír con falsedad por miedo a hacernos daño. 



Extraño ser un niño y soñar con poder volar. 

Aun con miedo a las alturas, lograr saltar sin pensar. 

Nunca más dudar de mí, ni temer hacerme viejo. 

Y dejar de verte a ti cuando me miro en el espejo. 



No quiero ser el reflejo de esta sociedad podrida 

donde lloran por tu muerte los que te ahogaron en vida. 

Me niego a que un ciego me dé lecciones de cómo ver encajar en este puzzle 

que nunca logré entender. 



Y aunque a veces estás solo aunque estés rodeado de gente. 

Está bien no estar bien y es que eso te hará más fuerte. 

Yo conseguí encontrarme cuando estaba más perdido 

y fue al borde de la muerte cuando pude apreciar lo que realmente 

significa estar vivo.

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