Lara Valdés sabe lo que es el éxito. También sabe lo que se siente al perderlo.
Después de años sin publicar una obra capaz de estar a la altura de sus primeros libros, la presión de su editorial y el miedo a convertirse en una autora olvidada la empujan a tomar una decisión desesperada: aislarse durante una semana en una antigua casa en mitad del campo para terminar el manuscrito que podría cambiarlo todo.
Lejos de la ciudad, de las entrevistas y de las expectativas ajenas, Lara cree haber encontrado el lugar perfecto para volver a escribir. Sin embargo, la soledad tiene una forma extraña de amplificar aquello de lo que intentamos escapar.
Algunas puertas, una vez abiertas, ya no pueden cerrarse.
Hay historias que pasan demasiado tiempo guardadas.
Durante casi dos años, este proyecto ha vivido lejos de cualquier escaparate. Solo unas pocas personas sabían que existía.
Hoy todavía no puedo enseñarlo, pero sí puedo decir que está más cerca de lo que imagináis.
Muy pronto podré compartir con vosotros aquello en lo que he estado trabajando durante todo este tiempo y tengo la sensación de que será el libro más diferente que he escrito hasta ahora.
Es una frase que he escuchado mil veces. Cuando algo va mal. Cuando no hay respuestas. Cuando toca aguantar.
A veces reconforta. Otras veces no sirve de nada. Pero, aun así, me agarro a ella.
Este pensamiento habla de eso: de repetirlo como un mantra, de intentar creerlo incluso cuando cuesta, de encontrar pequeños refugios (en la música, por ejemplo) cuando todo pesa demasiado.
No sé si todo pasa por algo. Pero pensar que sí, a veces, es lo único que me mantiene en pie.
Durante mucho tiempo he intentado hacer lo que se esperaba de mí. Seguir el camino “correcto”. No salirme del guion.
Este primer pensamiento va de eso. De aprender a elegir por uno mismo. De hacer cosas aunque te digan que no. De asumir que equivocarse también forma parte del camino.
Sacar el brazo por la ventana es exponerte. Es sentir el aire sin saber qué va a pasar. Es dejar de vivir con miedo a hacerlo mal y empezar a vivir como realmente quieres.
Conocerme no será difícil si estás dispuesto a abrir tu mente. La vida es como la poesía, solo unos pocos conseguirán vivirla como se merece; para conseguirlo, despójate de los prejuicios establecidos, libera los recuerdos acumulados y léeme para evadirte.