ALCEO POR SALAMANCA

noviembre 12, 2018 Orfeo 0 Opiniones




Todo acaba donde empieza. 

Este fin de semana he ido a donde todo comenzó, donde conocí a Justo. He ido con la persona que he descubierto que realmente me complementa: Alceo. No es nada nuevo saber que, para mí, todo en la vida guarda un simbolismo, un significado e ir con Alceo fue mi manera de decir adiós a Justo. Cada rincón que visité con él, cada lugar, cada suspiro que me robó fue Alceo quien los remplazó. 

He cumplido mi objetivo: he purificado la imagen que tenía de Salamanca y, aunque me siga viniendo su imagen, sé que, con el tiempo, no pensaré en él. Porque ahora, al ver a Alceo por Salamanca, puedo formatear mi cerebro para acordarme solamente de esto que estoy viviendo. 

Entrando en el portal donde Justo residía me desplomé, creí ser una persona totalmente fuerte y madura como para sobrellevar esta situación, mas no fue así. Por primera vez, Alceo vio cómo lloraba por un amor roto, un amor que, con su veneno, me había convertido en una persona insegura. Caí de nuevo en el pozo del que hablaba en Querofobia y fue la voz de Alceo la que me trajo luz en ese agujero. Sus palabras entraban por mis oídos como un rayo de luz que entra por los nubarrones de la tormenta. 

Ahora que estoy en el bus de camino a mi casa, puedo decir que soy una persona totalmente nueva, una persona que puede presumir de comenzar una nueva etapa junto con Alceo. Es la primera vez que un pensamiento lleva adjunta una imagen, pero es precisamente por eso: porque empiezo una nueva etapa llena de cambios y no solo en mi vida, sino que también aquí. 

Salamanca ha sido el principio del fin y el fin del principio. Vuelvo a ser Adrián y no Orfeo, puedo dejar de usar esa máscara que me habían creado las inseguridades, aunque no todos los cambios serán tan bruscos; seguiré siendo Orfeo, pero no como tapadera, sino como persona.

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