ODA A LA LIBERTAD

enero 30, 2017 Orfeo 0 Opiniones

En la siguiente publicación, seréis conscientes de cómo imito a uno de los autores españoles cuya forma de redacción es peculiar a la de los demás. Antes de la lectura quiero aclarar que no pretendo plagiar, superar o mofarme del autor; simplemente he imitado su forma de expresar sus pensamientos por un trabajo que me han solicitado en clase. Espero que os guste.
El otro día, en las noticias, mostraron la petición de mano que realizaba un policía de Estados Unidos a su pareja. Hasta ahí todo muy normal, ¿verdad? Pues resulta que el agente de seguridad recibió multitud de quejas, ataques verbales y mierdas así. Si usted se pregunta el porqué de esta gilipollez, yo se lo contesto sin ningún problema: la pareja era homosexual, es decir, que ambos eran dos hombres atraídos sexualmente el uno por el otro (se lo explico por si ha vivido en una cueva durante estos últimos años, como las personas que han insultado al americano). Así es: me dispongo a hablar sobre uno de los temas más discutidos, temidos y, me atrevo a decir, inútiles del siglo XXI. Si no quiere leer el artículo, le insto a leer alguna columna de deportes o ver el Madrid-Barça como buen hombre que es o bien, si es una mujer, ir a limpiar la cocina o a hablar con la vecina sobre el rendimiento de sus hijos en la escuela.
Pues sí, parece mentira que a día de hoy siga habiendo estos problemas relacionados con la sexualidad de la gente. Siempre he creído que la gente ha podido hacer lo que le salía de los mismísimos cuando querían. ¿Por qué ahora eso que yo creía ya no es válido? ¿Acaso alguien les dijo algo a los Reyes Católicos cuando decidieron crear una expedición que haría finalmente descubrir el continente americano? ¿O alguien puso alguna objeción cuando Steve Jobs quiso publicar su primer iPhone en 2007, invento que le otorgaría su billonaria cuenta bancaria? No entiendo por qué la gente sigue siendo tan metomentodo y, aunque solo hablaran… Pero no les llega con hablar de este tipo de personas a las espaldas, sino que, tienen que insultarles, agredirles e, incluso, matarles. No creo que ningún homosexual, sea hombre o mujer, haya matado a un hetero por el simple hecho de ser eso, un hetero. ¿Acaso a alguien le han dado un premio al heterosexual del año por tener el palo duro cada vez que ve un par de tetas o un culo bien puesto?
Tampoco le hable a un retrógrada de la homosexualidad, pues se empieza a preguntar si eso es natural o si usted forma parte de su “clan” ¡pues no, señores! Por defender a las personas que defienden sus derechos, que luchan por lo que quieren (que a saber cuántos cobardes se han casado con mujeres, simplemente por ser “lo normal”) no soy homosexual.
Me gustaría hablar con el primer homófobo que ha dicho que estar enamorado de una persona de tu mismo género es antinatural. ¿No es “natural” porque no pueden tener hijos? Pues para darles un detalle que no han pensado nunca: es cierto que no pueden tener hijos biológicos, pero gracias a ellos, los niños huérfanos tienen hogares donde vivir.
Yo, me la suda si no te interesa, soy capaz de enamorarme de la persona, por muy “ñoño” que parezca, pues yo veo la belleza interna. ¿Acaso he de renunciar a enamorarme de un hombre que tiene todo lo que busco y deseo por el simple hecho de ser “un hombre”? Desgraciadamente en mi generación siguen existiendo este tipo de personas, personas que serían capaz de remplazar tu amistad para que el resto de retrógradas no piensen que sois unos maricas.
Si todavía usted sigue pensando igual que antes de leer mi artículo, me empezaré a dirigir a mi lector como cavernícola. Entonces cavernícola, tal vez le suene Aristóteles, filósofo griego del siglo IV a.C., pues si le suena, le felicito ha vivido en una cueva psíquica, no literaria (desgraciadamente). Pues sí, el pensador “estagirita” era homosexual ¿le sorprende? Claro, el escribir es un arte de chicas, de mariquitas y no de macharrones.
En fin, yo, a mucha honra, escribo mis relatos, mi libro e incluso tengo amigas chicas. Siento romper esa idea que tenía usted de los gays, pero yo no lo soy.

Después de darle el coñazo con mis palabras, puede volver a atar el hueso en su pelo y a dormir en su preciosa cueva.

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