FÉNIX

abril 27, 2019 Orfeo 0 Opiniones


Ha pasado, ha resurgido. El Fénix ha vuelto a nacer. Hace unos meses Alceo y Atenea consiguieron que asistiera al resurgimiento del Fénix y he de decir que no me arrepiento.

No puedo negar que me hizo daño, pero en mí hubo algo que no me permitió dejar esto pasar.

Me llamó y me pidió seguir lo que habíamos dejado, tener la conversación que no tuvimos cuando en realidad nos lo merecíamos.
¿Sabéis? En ese momento no se me pasó decir que no. Solo pensaba en ese Orfeo que una vez escribió lo que sintió desde su corazón, en el Orfeo que solo necesitaba hablar todo para arreglar aquella relación que parecía ser de sangre.

Como ya he dicho: Alceo y Atenea me convencieron, aunque no hacía mucha falta que lo hicieran, ya lo tenía bastante claro.

Por fin tuve ese encuentro que llevaba esperando desde hacía tres años y su mirada transmitía arrepentimiento y su sonrisa tímida me aseguraba que estaba nerviosa por temor a repetir los errores que había cometido en el pasado.

Hablamos largo y tendido y no sé cómo explicarlo, pero creo que en ese momento viajé en el tiempo, mas no por el espacio. Volví a ese momento en el que Orfeo aún no existía y pensé que ella era realmente la razón por la que llegó a existir.

Volví a encontrarme con una hermana perdida, con esa persona con la que no compartía sangre, pero sí todo lo demás. Fue mágico todo el momento que pasamos juntos porque, lo creáis o no, me pareció que ella sintió lo mismo, porque esa relación que tuvimos, en el fondo, no estaba tan muerta.

Volví a ser feliz porque completé algo que tenía pendiente y se demostró que nunca estuve equivocado, que el único que era tóxico y venenoso era el otro.

Desde hoy, bautizaré al Fénix aquí, aunque ya haya nacido desde ese encuentro.

Gracias por haberme acompañado y tener el valor de darme la razón, además de poder hablar las cosas, mostrándote arrepentida de todo lo que hiciste (no todo el mundo es capaz de hacerlo). Gracias por haber sido lo que fuiste para mí y por querer resucitarlo.

Hoy hemos renacido, por eso os invito a no dar todo por perdido, las segundas oportunidades merecen ser dadas.

Espero que tus alas de fuego me ayuden a volar, porque te aseguro que yo te ayudaré a intentarlo.

Gracias, Fénix, por ser todo y no ser nada.

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