PERDIDOS

septiembre 17, 2017 Orfeo 0 Opiniones

Ahora lo entiendo. He llegado a comprender la manera en la que jugamos. Con el corazón en la mano, lo alimentamos de todas las promesas que quiere escuchar y, justo en ese momento, cuando llega a ser tan frágil como para que una pluma, al posarse, pueda romperlo, lo tiramos al fondo marino, donde ninguna otra persona pueda nunca encontrarlo. Hemos perdido este juego. Nos hemos perdido.

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